sábado, mayo 02, 2015

Los fantasmas como estrategia de sentido



Recientemente, Kelita Rodríguez y yo hemos publicado de modo independiente un libro de ensayos llamado La estrategia de los fantasmas. Enunciación y crisis de sentido en los relatos orales de aparecidos del norte del Perú. Su premisa es, en realidad, una proposición de fe: los fantasmas existen.


En algunas conversaciones con amigos surgidas a partir de la noticia de nuestro libro, nos hemos enterado de que no son pocos los que, como nosotros, creen en los fantasmas: 


Una secretaria nos contó que, en la casa de la avenida Salaverry, antigua sede del posgrado de Letras, se paseaba un hombre de capa y sombrero a horas inopinadas. Otros nos contaron de sensaciones escalofriantes en la soledad de la Casona del Parque Universitario cuando transportaban cuadros de una sala a otra en la instalación de una muestra de arte. Y podemos referirnos a otras varias experiencias.

Pero la creencia en los fantasmas que nosotros defendemos no es equivalente a la de quienes piensan que la existencia es exclusivamente realizada. Las presencias en el mundo pueden estar también actualizadas, potencializadas o incluso muy debilitadas por su virtualización. Si todo estuviera absolutamente realizado no podríamos caber en este mundo que, como dicen los entendidos, es un pañuelo. 

Las presencias se archivan o desvanecen, pero también están las que se precipitan hacia la absoluta vigencia y se vuelven excesivas. En ese marco de comprensión semiótica, los fantasmas tienen una existencia especial. La propuesta de nuestro libro es que son realizados como pontenciales, es decir que se inscriben en los relatos que vinculan a los hombres y mujeres como una posibilidad pero aún inconsciente. 

Y eso significa que los relatos de aparecidos contienen el potencial para resolver las crisis de sentido de los sujetos que con ellos se vinculan, pero que todavía no les resulta accesible. 

En esta ocasión, durante el verano del 2012, Kelita Rodríguez recopiló en su tierra, Chiclayo, una gran cantidad de relatos de aparecidos que se caracterizan porque sus narradores participaron de un episodio en el que los fantasmas incidieron en sus vidas de un modo muy importante. El análisis que sobre ellos hemos realizado en La estrategia de los fantasmas es una intervención que pretende visibilizar ese potencial y promover, así, el surgimiento de un sujeto, es decir, una instancia dividida que no se deja amilanar por el imperativo de la época que es el de gozar y apagar el deseo.

El analista de los discursos no es hoy solamente un indagador o un amplificador de los sentidos; es, ante todo, un sujeto que pretende ser fiel a los acontecimientos posibles y alojados en los procesos de significación de los discursos de la cultura. 


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