viernes, marzo 18, 2011

Más apuntes de la segunda conferencia de Slavoj Zizek en Lima

5. Hegel: La necesidad de la contingencia. Ella se cumple a través de esta. La necesidad es en sí misma contingente.

Zizek planteó que en el análisis histórico de Hegel la necesidad de los hechos se ve mediada por la contingencia. Este planteamiento subvierte la lógica modal. En la teoría de los mundos posibles, lo necesario es aquello que resulta verdadero en todos los mundos relacionados dentro de una configuración. Por su parte, lo contingente es aquello que resulta verdadero en por lo menos un mundo posible considerado y falso en por lo menos otro.

Sostener que la contingencia es la mediación a través de la cual deviene para nosotros la necesidad es añadir el tiempo y, específicamente, la retroacción como operador lógico. Esto es así porque solo por medio de la consideración del tiempo retroactivo puede afirmarse que lo que era contingente se convertirá luego en necesario.


6. La “astucia de la razón” de Hegel no es teleológica. La razón se halla retroactivamente. Relación con el S1: sorprende al final, da sentido.

Solo a través de esta retroacción puede plantearse la ausencia de teleología en el pensamiento de Hegel. Así, la razón que “astutamente” opera en la historia es en realidad el resultado retrospectivo de atribuirle un sentido al proceso histórico considerado. Puso el ejemplo de Cayo Julio César, cuyo afán de poder fue considerado completamente fuera de la historia. Luego de su muerte devino la instalación de los césares como una necesidad histórica. En retroacción, podemos postular que el contingente deseo de César por el poder absoluto es el camino hacia la necesidad de los césares como detentadores del poder absoluto.

Entonces, la intervención del tiempo en las modalidades lógicas (en este caso, la necesidad y la contingencia) es relacionada con el Significante Amo o S1. Desde la perspectiva lacaniana, dicho significante es el que articula la totalidad, a la manera del nombre de una clase que les da cohesión a todos los casos de un tipo. Ahora bien, el hecho de que la intervención de este significante sea retroactiva debe llevarnos a considerar el carácter virtual de esta nominación y de la articulación que administra: su intervención no modifica nada en lo real, pero después de ella todo es completamente diferente.


7. Tiburón de Spilberg: diversas interpretaciones alegóricas. Significado último: metáfora de la inconsistencia; un solo miedo condensado.

Para ilustrar esta totalización a partir del S1 desarrollo su conocido ejemplo cinematográfico. Sostuvo que sobre la película Tiburón de Spilberg existían varias interpretaciones: la interpretación crítica según la cual Spilberg era un conservador que representaba a la población norteamericana como amenazada por los migrantes extranjeros que venían desde otras latitudes a destruir el modo de vida americano. Pero contó que a Fidel Castro esta película le gustaba precisamente por lo contrario, porque en ella se mostraba como el ciudadano promedio era atacado por el capitalismo devorador.

Detrás de todos estos significados atribuidos, el significado último se encuentra en que una sola presencia se convierte en la metáfora de todas las inconsistencias amenazantes. La función del tiburón es condensar en un solo miedo todos los miedos que las diversas inconsistencias perpetran contra los sujetos sociales. Es como la figura del judío para el nazi, la que condensa todos los temores a todas las inconsistencias que atacan la estabilidad.


8. Las posibilidades no están canceladas cuando la actualidad sucede. Son como un espectro que ronda.

Plateó luego una proporción analógica en Hegel: la misma ligazón entre lo contingente y lo necesario, podemos encontrarla entre la posibilidad y la actualización. (Contingencia : necesidad :: posibilidad : actualización).

Cuando un hecho deviene o adviene puede plantearse que se actualiza en la historia; sin embargo, las otras posibilidades quedan rondando amenazadoras, como espectros; son los mundos posibles alternativos que giran en torno de los hechos actualizados y dejan su sombra sobre ellos.

Planteó que existe la paradoja según la cual, en algunas circunstancias, la posibilidad es más actual que los hechos actuales. Incluso ocurre que algunos hechos son actuales solo como posibles. Propuso el ejemplo de la autoridad paterna que no debe ejercerse para que tenga vigencia. Otro ejemplo es el panóptico en el que cada habitante “puede estar siendo mirado” desde un observatorio opaco; esto resulta más aterrador que observar a alguien mirándonos.

En este contexto pregunté a Zizek si él creía que esa era la modalidad de existencia del objeto a lacaniano: actual como potencial. Dijo que estaba de acuerdo y añadió, con su estilo massmediático, que dicho objeto es como el revés de los vampiros, que no se ven en los espejos; por el contrario, el objeto a es puramente virtual accesible solo a través de la imagen especular. Sostuvo además que esta manera de entender lo virtual como potencialidad actualizada es de Guilles Deleuze.

Eso debo investigarlo.


miércoles, marzo 16, 2011

Apuntes de la segunda conferencia de Zizek en Lima titulada: “¿Se puede ser todavía hegeliano hoy?”


Estos son algunos apuntes que tomé escuchando la segunda conferencia de Slavoj Zizek realizada en Lima el día 15 de marzo de 2011 en el Centro de Psicoterapia Psicoanalítica de Lima. Como todos los apuntes, estos no tienen sino la función de dar cuenta de las resonancias de mis intereses de investigación en las palabras del conferencista. En cierto modo, los apuntes son una manifestación de narcisismo: uno se apunta a sí mismo desde las palabras del otro.

Luego de transcribirlos, añadiré algunos comentarios que le den un contexto y les permita ser legibles no solo para mí (o por lo menos eso espero). La primera nota que tengo es la siguiente:

1. “Jesús es un ejemplo perfecto de Dios y al mismo tiempo es su negación radical”.

Esta afirmación está dentro del marco de una reflexión sobre lo Universal y lo Singular en términos hegelianos. Por oposición al pensamiento platónico, según el cual, los casos particulares son pálidos ejemplos de el arquetipo perfecto y universal, en el pensamiento de Hegel, el caso o ejemplo es superior a la idea universal, en el sentido dialéctico de su superación. De este modo, el cuerpo de Jesús es una negación subsunción o Aufhebung que en la singularidad de su carne y de su sangre contiene al universal de la divinidad.

2. “Lalengua hegeliana está en sus ejemplos. Son puros juegos de palabras. Hegel: ‘Como su filosofía, Spinoza murió de un intento de desaparición’. Desaparece en la substancia”.

Lo que propuso Zizek aquí es una relación entre la singularidad del ejemplo y lo que Lacan llamó Lalengua. No se trata del sistema de la Lengua, sino de una máquina para la producción de goce. En lalengua nada se representa por medio de la lógica de lo semántico (es decir, ningún concepto general se adhiere arbitrariamente a ningún significante convencional) sino, antes bien, cada giro del significante, cada juego de palabra es un modo de ponerse en conexión con un goce singular; como en un chiste, en el que algo del cuerpo se moviliza y que no tiene nada de semántico sino quizás somático; pero que en todo caso no es nunca universal o general como el concepto, sino carnal y gozoso.

Desde este punto de vista, ¿la singularidad del goce subsume lo universal? ¿El goce inscrito en el cuerpo y localizable en un giro de lalengua es un singular dialécticamente superior al universal de donde proviene como su negación?

En todo caso, la frase que habría dicho Hegel, según la cual Spinoza murió de un intento de desaparición, se explica porque etimológicamente (en realidad en una falsa etimología) la palabra en alemán para tuberculosis puede desagregarse en dos partículas que separadas significan “intento” y “desaparición” y Spinoza habría muerto de esa enfermedad. Es un juego de palabras, efectivamente; pero, en el encuentro azaroso, pesca algo ingenioso para el Otro ante quién se quiere transmitir de un modo “lalenguoso” --digamos así-- y que no pasa por lo semántico ni lo convencional.

3. “Lenguaje, medio para la estupidez. Entonces, con el lenguaje pero contra él. Por ejemplo, la poesía: la casa de la tortura del ser. El soneto”.

Estos juegos de palabras “lalenguosos” son para evitar la estupidez humana, hay que ir contra el lenguaje pero no a la manera de Platón, para quién las palabras son meros instrumentos. Se trata de utilizar el propio lenguaje en su contra. El ejemplo que propuso es el de la poesía, el soneto, que comprime o estira las palabras, las corta y las encabalga; digamos que las hace sufrir. Como quién las tortura para que digan la verdad. Esto es mejor que torturar a las personas con el mismo objetivo, sostuvo Zizek. Este contexto sirve también para la siguiente nota:

4. “Lalengua: decir la verdad en el lenguaje pero contra el lenguaje”.

Creo que se entiende: la verdad en la poesía surge a contrapelo del uso convencional de las palabras. Yo por mi parte diría que lo real, lo imposible de decir, es no obstante dicho por medio del uso poético de las palabras. Por ello, la poesía es un discurso que permite un acceso a lo real a través del debilitamiento de las posibilidades ontológicas del lenguaje. (Pero este es el meollo de mi propia tesis de Maestría).

Recuerdo que también propuso algunos ejemplos cinematográficos donde los directores clásicos, como Eisenstein, perpetran similares torturas a su propio lenguaje, el fílmico. Es a través de la intervención en lo convencional a la manera del corte cinematográfico que una verdad surge a contrapelo de la percepción cotidiana de las imágenes.

Tengo otras 32 notas que quizás después me anime a transcribir y comentar.


jueves, marzo 10, 2011

La letra: entre el goce y el Otro

En “La instancia de la letra en el insconsciente…”, Jacques Lacan define de modo enigmático el concepto de “letra” como sigue: “ese soporte material que el discurso concreto toma del lenguaje (…) el lenguaje con su estructura preexistente a la entrada que hace en él cada sujeto en un momento de su desarrollo mental” (Lacan, 181). El estilo enigmático de Lacan permite o incluso obliga a adoptar una estrategia de lectura de naturaleza crítica; es decir, aquella que desea poner en evidencia lo que permanece implícito de una articulación. En este caso, propongo analizar el concepto de “lenguaje” que aquí se utiliza para comenzar a rastrear esa dimensión no dicha o “mediodicha”.

Cuando Lacan afirma que la letra es el “soporte material que el discurso concreto toma del lenguaje”, el término “lenguaje” está siendo usado en el sentido de un sistema virtual del que se toma o selecciona un conjunto reducido de recursos para la enunciación particular, es decir, está siendo usado como Lengua. Además, para apoyar esta interpretación, añade seguidamente que dicha actualización o selección particular es realizada a partir de la “estructura preexistente a la entrada”. En tal sentido, el uso individual se plantea en los términos de lo que de esa estructura o sistema virtual resulta factible asumir para propósitos específicos, incluidos pero no exclusivamente los propósitos comunicativos.

Sin embargo, cuando alude al hecho de que este uso del lenguaje se lleva a cabo “en un momento de su desarrollo mental”, es decir el que posee el sujeto usuario en determinado momento de su existencia, en esta formulación Lacan se aproxima más al concepto lingüístico de Lenguaje entendido como una capacidad y no como un sistema. Efectivamente, desde Saussure el Lenguaje es una habilidad y la Lengua es un sistema; esta distinción le permitió al maestro ginebrino darle a la Lingüística un estatuto científico eligiendo a la segunda, la Lengua en tanto que sistema o código paradigmático, como su objeto de estudio. Lacan en su formulación vuelve a mezclar estas dos acepciones lingüísticamente separadas. La pregunta es por qué.

Nuestra hipótesis es que a través de este procedimiento puede ubicar a la letra –que se haya definida en su relación con el lenguaje— en un sentido intersticial: sería tanto una marca que proviene o se toma del Otro (a la manera de una Lengua o código) como algo que en el cuerpo del sujeto está, como inherente a ese cuerpo, y para ser usado, para ser practicado o puesto en acto.


Ahora bien, si letra es “soporte material”, qué soporta, qué sostiene, es medio de qué. Como sabemos por el devenir de la enseñanza de Lacan podemos plantear que la letra es soporte de goce. Tal formulación es correlativa de la noción de parlêtre o ser de palabra, que define al sujeto humano como tomado por las palabras, las cuales son asumidas como una actualización permanente de un goce que lo invade o, incluso, que lo utiliza más allá de cualquier función comunicativa. Esta perspectiva se ve además reforzada si entendemos que –gracias a la doble significación del concepto de Lenguaje en los términos de Lacan— la letra toma tanto del Otro como de aquella dimensión que en el cuerpo humano, en su fisiología, está dada, digamos así, a la sistematicidad de la Lengua. De este modo, letra es un mediador entre el goce relativo al cuerpo como real y la Lengua que es la manifestación principal de la habilidad inherente del ser humano y que llamamos lenguaje.

“Letra” es, entonces, una huella o marca de lo que en el cuerpo será una especialización lingüística, pero que no significa nada. Podemos decir que, en tal sentido, la letra es lo que se toma (como una actualización particularizante) de lo que en el cuerpo está para el lenguaje pero que no es significante.

Es en este orden de cosas que podemos ubicar el interés de Lacan por la escritura china. Como nos cuenta Eric Laurent, dicha escritura debe ser entendida no en los términos occidentales como una representación de los sonidos de una lengua, sino como una continuidad de las marcas sin significado que provienen de la naturaleza. Para esclarecer este sentido, Laurent narra el pasaje en que Lacan ve, sobrevolando un desierto de Siberia, el destello de los ríos que marcan y delimitan sin sentido el paisaje. Como la pintura china, (La experiencia de lo real… p. 194), la letra es trazo no representativo que deviene de un intento de regulación o naturalización de la angustia.

Lo importante es que, en este sentido no representativo, la letra se puede explicar en los términos de un borde o “litoral” entre el objeto a como “depósito de libido” (Ibídem; p. 191) y el Saber o Tesoro de los significantes (S2). En el esquema de la separación propuesto por Lacan en el Seminario 7 –y que se puede observar más arriba—, la letra es ubicada como un borde interior entre objeto a y S2.

En consecuencia, el uso ambiguo del concepto de “Lenguaje” en las formulaciones de Lacan apunta precisamente a constituir este litoral del sujeto consigo mismo. Por un lado, está en el cuerpo como marca real –es decir, el aparato fonador con capacidades lingüísticas está en el cuerpo humano y no en cuerpo del simio, por ejemplo—, por el otro, esa letra como límite interno permite el lazo con el Otro a través del sistema de la Lengua.

Una pregunta que puedo formular en este punto –pero no responder cabalmente— es la siguiente: ¿la “letra” en este sentido puede parangonarse o relacionarse de algún modo con la enunciación?

La enunciación es una praxis que hace devenir el discurso y su sentido; en tanto que tal, la enunciación tiene, además, el aspecto de una aserción y el de una asunción. Ahora bien, la praxis es también un concepto que contiene una cierta virtualidad –puesto que toda realización presupone un programa previamente concebido— y la materialidad de los hechos, es decir, la modificación real de la materia que dicha praxis implique. Desde este punto de vista, tanto la letra como la praxis (y la enunciación es una praxis) son litorales entre dos modos de existencia radicalmente distintos. Esto último, claro está, es el esbozo de algo que requiere un desarrollo mayor.