miércoles, enero 13, 2010

Avatar y sus guiones I


Lo primero que puede decirse, y en general, sobre la película es que su guión está conformado por dos tipos de fantasías: una muy evidente y otra que, menos visible, viene como de contrabando. La primera es la de poder transitar a una vida en paralelo, como aquellas que permite el World of Warcraft u otros videojuegos de roles equivalentes, y la segunda es la de la semejanza, incluso mismidad del otro.

Existen, por su puesto, otros “guiones” que se incluyen para la constitución de su historia, pero estos vienen a funcionar como pisos sedimentarios que sostienen, desde su calidad de sentido común, la eficacia de las dos fantasías destacadas. Dentro de estas estructuras sedimentarias se destacaría aquella de la superioridad de la naturaleza y la inferioridad de la cultura. Dicho de otro modo, tenemos un conflicto –en realidad clásico– entre un Saber en la Naturaleza que es armónico y sin fisuras y, por otro lado, la ciencia y la tecnología de la cultura occidental que están del lado de los intereses mezquinos, de la violencia y la destrucción. (Otras estructuras sedimentarias serían, por ejemplo, las narrativas del amor romántico, la del individuo que vence con su coraje cualquier adversidad, etc.).

Sobre la base de esta estructura clásica principal, el hilo narrativo de Avatar se constituye en la focalización de la fantasía de una vida paralela y llena de aventuras, y la fantasía de la mismidad del otro.

Quisiera desarrollarlas por separado, pero lo haré en otro momento.
Publicar un comentario